Y ahora… ¿quién querrá premiarnos?

El mes de octubre fue positivo para la bolsa local, con el IPSA avanzando +3,88%. Pero no nos engañemos. Fue un rebote después de la caída de septiembre. Además, ya van casi dos años de un IPSA transando de forma lateral en torno a los 3.800 puntos. ¿Existen razones para un despegue?

Desde el frente externo los catalizadores son muy escasos. Como país exportador de materias primas, China nos tiene absolutamente deprimidos. No sólo a nosotros sino que prácticamente a toda la región. Latinoamérica está lejos de ser sexy. Tanto así que incluso uno de sus miembros –después de dar mucha pelea- logró que lo dejaran seguir siendo considerado un mercado emergente (y no frontera). Los flujos hacia la región también son escasos y eso claramente no ayuda a sustentar un mayor nivel de valorizaciones.

Internamente, ¿está haciendo Chile esfuerzos para tratar de ser el tuerto entre tantos ciegos? En mis años de analista del sell-side siempre se utilizaban argumentos cualitativos para justificar que el múltiplo precio-utilidad de nuestra bolsa transara con un premio significativo respecto a muchas de sus pares. Estos argumentos se resumían básicamente en un rotundo “Chile es un país serio”. A modo de ejemplo, si tomamos los últimos 10 años, el premio relativo del IPSA contra el S&P-500 alcanza un 15%… pero si vemos la foto al cierre de octubre no hay premio, sino un descuento de 15% respecto a EE.UU. Hoy lo que más llena las portadas de los diarios son los denominados “casos”, unos más sucios que otros, y éstos prácticamente se encuentran en todos los ámbitos. ¿Hemos perdido la seriedad? Tal vez nunca fuimos tan serios ni tan impolutos –La Polar estuvo algunos años falseando sus reportes, la colusión en el mercado papel tissue duró una década– tal vez nunca merecimos transar con un premio. Así, cuando vemos que la P/U forward 12 meses actualmente muestra un descuento de 9% respecto a la historia o un 15% respecto al S&P-500, tenemos que entender que existen múltiples razones que justifican la existencia de dichos castigos. A estas alturas, la P/U histórica del IPSA es bastante cuestionable.

Un gobierno errático, una clase política y empresarial enormemente cuestionada (financiamiento irregular, información privilegiada, colusión) y una sociedad cada vez más crítica alimentan una crisis de confianza que desanima a cualquiera que esté pensando invertir en Chile. Los volúmenes del mercado accionario así lo demuestran. A nivel agregado, el monto total transado en acciones durante octubre mostró una caída de -23% a/a. Es más, si en los últimos 12 meses una transacción promedio alcanzaba Ch$5.500.000, durante el último mes llegó sólo a Ch$4.600.000 (-17%). Hoy vemos días en que los montos transados en acciones alcanzan un cuarto de lo que se registraba en 2009-2011, y lamentablemente en un mercado menos profundo tiende a aumentar la volatilidad.

Por otra parte este contexto no ayuda a hacer el stock picking, y al momento de elegir una compañía para invertir la pregunta a responder tiende más a ser del tipo ¿qué empresa es la menos mala? que del tipo ¿dónde están los mejores fundamentos? En un universo de inversión limitado como el nuestro –para todos los efectos en Chile sólo hay 40 acciones “líquidas”– esa no es la pregunta que quisiéramos responder.

¿Alguien nos querrá premiar? Creemos que los precios actuales de las acciones chilenas están incorporando un escenario bastante desafiante, donde importan menos los resultados corporativos y más los titulares de la prensa. Mirando el vaso medio lleno, tenemos que considerar al menos dos puntos: (i) Las cifras operacionales que hasta el momento han publicado las compañías para el 3T15 son positivas (crecimiento de EBITDA y utilidad neta de +10% y +19% a/a, respectivamente); y (ii) Es positivo que se estén sincerando prácticas que lo único que han logrado es mermar el desempeño de las compañías –o al menos desenfocarlas de lo que involucra estrictamente a sus negocios.

No hay que olvidar que el desempeño del mercado depende principalmente del cambio en las percepciones futuras. De este modo, si los resultados de las empresas son capaces de mantener una senda positiva a pesar del débil contexto macro local/regional, si las compañías realmente trabajan en mejorar sus estándares de gobierno corporativo y si el gobierno da señales de una apertura franca al diálogo y consensos, tal vez no nos premiarán, pero al menos el IPSA volverá a trotar.

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Felipe Mercado
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