Buscando Nemos

Estas últimas semanas hemos visto como los nemotécnicos de la Bolsa de Comercio de Santiago suben o bajan de forma bastante pronunciada. Factores como volatilidad, menor liquidez de la bolsa e incertidumbre proveniente desde diversos frentes, hacen más compleja la tarea de elegir e invertir en acciones chilenas. Más aún si consideramos lo limitado del universo de inversión.

Para los que creemos en los retornos de largo plazo de las acciones, puede ser interesante analizar una métrica bastante simple, la razón de rentabilidad (profitability ratio o margen bruto sobre total de activos). Esta métrica, recientemente estudiada por el economista Robert Novy-Marx, ha sido utilizada por años por Warren Buffet a la hora de decidir en qué invertir. ¿Por qué lo hace? En términos muy generales, el análisis de esta razón financiera permite identificar activos de calidad (activos altamente productivos), independiente de la forma en que se financian, añadiendo una dimensión más a un análisis puramente value.

¿Qué pasa si filtramos a las empresas que pertenecen al IPSA utilizando este criterio? Si nos concentramos en las empresas productivas (excluyendo bancos y holdings), en la parte alta de la tabla destacan acciones fuertemente ligadas al consumo: la totalidad del sector retail, las tres embotelladoras y Concha y Toro. Además, aparecen Entel y Aguas Andinas, dos acciones que por la naturaleza de sus negocios debiesen tender a mostrar flujo de caja muy estable y repartir altos dividendos.

Si a la muestra anterior le sumamos la componente value –para estos efectos, acciones que se encuentran subvaluadas en relación al mercado si miramos múltiplos como P/U forward o Bolsa/Libro­, ésta se reduciría a Forus, Embonor-B, Cencosud, Ripley y Concha y Toro.

Nada asegura que estas serán las empresas más rentables en el futuro ni que así lo reflejará el precio de sus respectivas acciones. Sin embargo, incorporar análisis de este tipo a un proceso de inversión puede ser útil para discriminar y privilegiar aquellas acciones donde es más evidente la existencia de valor oculto. Además de no estar “pagando de más” por estos “activos de calidad”, reduciría la probabilidad de invertir en acciones que parecen “baratas”, pero que merecen transar con un descuento.

 

Nota: En DVA Capital eventualmente podríamos mantener inversiones en alguna de las acciones mencionadas en esta columna.

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Felipe Mercado
fmercado@dvacapital.com