Al parecer no será necesario llamar a los Cazafantasmas

Al cierre de enero el MSCI All Country World Index (ACWI) caía -6,09% y el S&P 500 -5,07%. Estos resultados, más una serie de noticias negativas, hicieron aparecer con fuerza los fantasmas de la recesión en varias partes del mundo, incluyendo el más temido de todos: el de una nueva recaída en Estados Unidos. A raíz de ello, el mes pasado centramos esta columna en las razones por las cuales considerábamos que la probabilidad que Estados Unidos entrara en recesión este año era prácticamente cero a la luz de la información conocida hasta entonces. Hoy, sin grandes cambios en lo económico en el último mes y con una mayor incertidumbre política en Estados Unidos y Europa, los fantasmas han ido en retirada. Al parecer no fue necesario llamar a los Cazafantasmas.

¿Qué cambió en febrero?

Al tomar la caída del ACWI (-0,90%) o del S&P 500 (-0,41%) durante febrero, es evidente que la tendencia negativa de enero se atenuó. Pero esto oculta el fuerte cambio de sentimiento que ocurrió a partir del 11 de febrero. En esos primeros once días el ACWI llegó a caer -6,32 % y el S&P 500 -6,71%. Desde esa fecha al cierre de febrero subieron +5,77% y +6,72% respectivamente, tendencia que ha continuado durante los primeros días de marzo. El cambio ha sido rápido y violento.

En las últimas semanas, ha habido un claro mayor apetito por riesgo: el dólar se ha depreciado, las tasas americanas han subido, los mercados emergentes se comportaron mejor que el S&P 500 por primera vez desde abril del 2015 y el petróleo y otras materias primas han subido considerablemente desde sus mínimos. Estos movimientos no han sido aún lo suficientemente fuertes como para revertir las alzas de los activos de refugio, como el oro (+16,4% desde inicio de año), o de aquellos sectores defensivos dentro del mundo accionario. A nivel global sólo Telecomunicaciones (+1,64%) y Servicios Básicos (+1,25%) mostraban retornos positivos en el año al cierre de febrero.

La razón más comentada para este cambio de ánimo son los mejores datos económicos de Estados Unidos publicados las últimas semanas, los que han alejado el fantasma de la recesión en ese país. Reflejo de lo anterior es que al 11 de febrero el mercado había reducido a un 7% la probabilidad que la Reserva Federal (Fed) implementara un alza adicional de tasa durante el 2016, lo que contrasta fuertemente con el 63% actual de que suba al menos 0,25% antes de fin de año.

Sin embargo, al igual que al cierre de enero argumentábamos que tanto pesimismo nos parecía exagerado, hoy no encontramos razones como para justificar que el mercado continúe subiendo con la fuerza que lo ha hecho las últimas semanas. En términos del ACWI el alza llevó las valorizaciones a niveles cercanos a sus promedios de 10 años. La razón Precio/Utilidad de los últimos 12 meses de 16,7 veces, y de los próximos 12 meses de 15,1 veces rondan sus medias de 16,7 y 14,1 veces, respectivamente.

Y, nuevamente al igual que el mes anterior, poco ha cambiado en el escenario macroeconómico durante el último mes. Una excepción marginal son los mejores datos de Estados Unidos, aunque no son lo suficientemente robustos para garantizar una estabilidad global. Las utilidades de las empresas continúan a la baja. En efecto, durante la última temporada de reportes las utilidades de las empresas del S&P 500, del STOXX 600 de Europa y del NIKKEI de Japón cayeron -7,50%, -0,94% y -18,12%, respectivamente. Como mencionábamos anteriormente, la probabilidad que la Fed eleve la tasa este año ha vuelto a aumentar. La actividad global sigue anémica, y si bien China acaba de anunciar su objetivo de crecer entre 6,5% – 7,0% el presente año, el mercado espera un valor menor a éste y teme mucho a una posible devaluación del yuan. En este último punto no hay que perder de vista que China ha reducido sus reservas a US$ 3,20 billones (millones de millones), desde un máximo de US$ 3,99 billones en junio del 2014, alcanzando el valor más bajo desde el 2011.

A lo anterior, se han sumado con bastante fuerza incertidumbres políticas tanto en Estados Unidos, con el por ahora imparable Donald Trump, y en Europa con la posible salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, el famoso Brexit.

Definitivamente al mercado le hacen falta catalizadores claros. Ante la ausencia de éstos, la volatilidad en el corto plazo puede continuar acompañándonos, aunque esperamos que no sea con la fuerza observada estos primeros dos meses. Sin embargo los fantasmas más temidos parecen haberse retirado a otra dimensión y eso nos da algo más de tranquilidad para esperar que las utilidades de las compañías comiencen a crecer nuevamente, que en definitiva va a ser lo que mueva de forma sustentable el mercado al alza. Tendremos una nueva mirada significativa a estos números a partir de mediados de abril cuando se dé inicio a la nueva temporada de resultados corporativos.

Fernando Gómez
fgomez@dvacapital.com