¿Seguirá la fiesta?

Parece que el IPSA no quiere dar respiro, y en la primera quincena de enero este índice muestra una rentabilidad ligeramente superior a un 3,0%. Después de dos muy buenos años para el mercado accionario local ¿iremos a ver un tercero consecutivo? Sólo para ponerlo en perspectiva histórica, el último registro de tres años seguidos de rentabilidad positiva del IPSA se remonta al período 2005-2007, previo al colapso de los mercados de renta variable producto de la crisis subprime.

Si bien las estimaciones de los analistas, e incluso las propias, se han ido ajustando al alza, es difícil anticipar mucho más allá que el clásico 10% de apreciación para el IPSA (en línea con el promedio histórico). Con el índice en su máximo histórico (sobre los 5.730 puntos) y una P/U no muy lejana a su mayor valor registrado en los últimos 10 años (25x versus 28x), es difícil estimar una rentabilidad de más de un dígito. El crecimiento de 30% esperado para la utilidad del IPSA –de acuerdo al consenso de Bloomberg– no sería suficiente para descomprimir las valorizaciones. En efecto, la P/U forward 12 meses actualmente se ubica en 19 veces, por sobre el promedio de 10 años de 16 veces.

En este sentido, para que el mercado siga mostrando retornos saludables y minimizar el riesgo de una corrección en los precios, creemos que será necesario ver una combinación de resultados trimestrales que no decepcionen y que ojalá marquen sorpresas positivas. También un flujo de noticias que sea consistente con las expectativas respecto al regreso de los proyectos de inversión por parte de las compañías, lo que podría anticipar mejora en los resultados en el mediano plazo. A lo anterior hay que sumarle los flujos de compra en acciones, que el año pasado fueron grandes responsables de sostener el sólido desempeño de las acciones chilenas. Sólo como ejemplo, las AFPs y los fondos mutuos en conjunto invirtieron más de US$2.000 millones (netos) en este tipo de instrumentos. Todo esto enmarcado en un contexto de crecimiento económico sincronizado en el mundo, combinado con buenas perspectivas para los precios de las materias primas como el cobre, clave para nuestras arcas fiscales.

Pero 2018 no será un año exento de riesgos. A nivel local, la instalación del gobierno de Piñera y el diálogo que se establezca con un congreso partido en tres, será clave para eventualmente perfeccionar algunas de las reformas implementadas durante el gobierno saliente. Simplificar la reforma tributaria, perfeccionar la reforma laboral, sincerar hasta donde se puede llegar en educación o dar legitimidad a las AFPs y a la vez enfrentar el problema de las bajas pensiones creemos que son los principales desafíos.

Desde el frente global, creemos que los riesgos se relacionan principalmente a: (i) Una fuerte corrección en el precio de las materias primas; (ii) Alza mayor a la anticipada en la tasa de la Fed, lo que podría fortalecer en mayor medida el dólar, impactando el endeudamiento de los países emergentes e impulsando una salida de flujos de estos mercados; (iii) Recorte más rápido que lo esperado en los estímulos fiscales de Japón y Europa, o (iv) Que comience a desmoronarse el crecimiento sincronizado en el mundo. Todo esto sumado al clásico riesgo geopolítico. Mientras tanto en Latinoamérica, creo que el principal tema a monitorear serán los resultados de las elecciones (Colombia, México, Brasil y Venezuela), lo que podría dar luces respecto a la dirección que tomaría la región en el mediano plazo.

Con todo, creemos que 2018 será un buen año para la renta variable local –pero con retornos más parecidos a los de 2016 que a los de 2017– y esperamos que el IPSA cierre el año en un nivel en torno a 6.000-6.200 puntos.

Felipe Mercado
fmercado@dvacapital.com