Se acabaron las vacaciones

Febrero fue un mes débil para la bolsa local, a pesar de haber evidenciado un comportamiento más defensivo que sus pares en el mundo y la región (ver Brickwall Regional). El IPSA mostró una caída de -4,3% (-2,9% en dólares) y terminó borrando casi totalmente el sólido desempeño registrado por el índice en enero. Reflejo de lo anterior es que tan sólo dos de las 40 acciones del IPSA mostraron rendimientos positivos en febrero, CAP (+8,1%) y ECL (+0,4%), mientras que por el lado de los retrocesos destacaron las acciones de LTM, COPEC y SQM-B. Estas tres acciones, que en conjunto explican más de un 20% del market cap del IPSA (ponderado por free float), anotaron caídas de -6,1%, -8,2% y -10,9%, respectivamente.

En el caso particular de SQM-B, la acción ya había enfrentado presión vendedora durante la segunda quincena de enero, posterior a la firma del acuerdo con CORFO que le permitió ampliar la cuota de extracción de litio. Lo anterior debido a temores de sobreoferta de esta materia prima en el mediano plazo. Los últimos días de febrero se vivió algo similar, y con montos transados inusualmente elevados. Todo después de un informe de una casa de research global que recortó su precio objetivo para SQM en base a expectativas de sobreoferta de litio, nada muy novedoso en la tesis de inversión. En mi opinión, el mercado sobrereaccionó. Entre el 26 y 28 de febrero las acciones de SQM-B cayeron un -12,3%, y con un volumen diario de US$52,6 millones (versus el promedio de US$13,7 millones de 12 meses).

Siguiendo con los volúmenes, de acuerdo a los datos de la Bolsa de Comercio, el monto transado en acciones fue un +76% superior a febrero-2017 (+68% si se aíslan las cifras extraordinarias registradas en SQM-B). Esto sin duda es muy positivo. Por el lado de los flujos, las AFPs fueron vendedoras netas de acciones chilenas por segundo mes consecutivo. Estimamos que en febrero desinvirtieron US$71 millones en acciones chilenas, cifra que de todos modos es bastante menor que el monto enajenado en enero (US$281 millones o US$170 millones si se aísla el efecto OPA por las acciones de Banmédica). ¿Algo que destacar? Por primera vez en más de dos años las AFPs invirtieron en acciones SQM-B (US$19 millones). Por otra parte, los fondos mutuos invirtieron US$88 millones en esta clase de activo, mientras que el flujo de los inversionistas extranjeros vía mandato de fondos también fue positivo. En particular, éstos anotaron compras netas por US$118 millones en acciones, aunque los mandatos específicos a Chile mostraron una desinversión de US$62 millones.

Con todo, este verano vivimos las dos caras de la moneda. De la euforia de enero al pánico de febrero, para dar inicio a marzo con un IPSA mostrando un razonable +0,7% en el año. Y además, con un nivel de valorización (medido por el múltiplo P/U forward 12 meses) un 4% inferior a lo observado al cierre del año 2017 (18,3 veces versus 19,1 veces).

En lo que va de marzo el IPSA ha seguido ganando terreno (+1,13% al cierre del lunes 12), y existen razones para que esta tendencia se mantenga en el corto plazo: (i) El mayor dinamismo económico y positivas cifras de confianza entregarían un mejor marco de acción a las compañías para la generación de mejores resultados, prolongando así lo observado durante el 4T17 (crecimiento de utilidad neta de +61% a/a con más del 70% del IPSA reportado); (ii) Mejores expectativas económicas para Brasil y Argentina; (iii) Menores tensiones geopolíticas y (iv) Sólido escenario de precios para las materias primas como el cobre e incluso la celulosa (donde se podría estar observando un new normal que podría verse reforzado en caso de producirse la fusión entre Fibria y Suzano en Brasil).

En cuanto a los riesgos, en el frente local habrá que monitorear de cerca la instalación del nuevo gobierno y la fluidez en el diálogo con la oposición, empresariado y trabajadores, clave para la materialización de las expectativas y el retorno de la inversión. A nivel regional, Latinoamérica está poblada de elecciones este año (México, Colombia y Brasil). Y por último Trump, que aunque podría dejar de pelear con Kim Jong Un, tal vez puede continuar implementando medidas que terminen alimentando una guerra comercial que sería nefasta.

Felipe Mercado
fmercado@dvacapital.com