Una carrera electrizante

Durante el 1T18 hubo bastantes noticias corporativas, y en particular destacaron las compañías eléctricas, que pertenecen a un sector que se caracteriza por aparecer bastante poco en la prensa. Entre estas noticias destacamos el inicio de un proceso de descarbonización por parte de Engie Energía Chile, Colbún realizando esfuerzos por cerrar contratos con clientes libres y adquiriendo un proyecto solar, además de la reestructuración de Enel Chile, donde finalmente incorporó Enel Green Power Chile a su base de activos consolidados. Creo que al menos en este grupo de noticias el trasfondo es bastante evidente, y se relaciona en buena parte al impacto de las tecnologías renovables no convencionales y a las perspectivas respecto a los precios de la energía de largo plazo en Chile.

Hace algunos años, la irrupción de las ERNC en el sistema eléctrico Chileno sonaba a ciencia ficción, y me incluyo dentro del grupo de escépticos que veíamos poco posible que éstas le quitaran “participación de mercado” a las centrales convencionales como las térmicas a carbón o GNL. En este sentido, creo que la venta de 750 MW de capacidad de generación “ineficiente” en US$300 millones por parte de AES Gener y el anuncio de cerrar dos unidades generadoras a carbón por parte de Engie Energía Chile, no hacen más que poner en evidencia que la irrupción de las ERNC están presionando a las generadoras “tradicionales” y las debieran llevar a invertir en mayor proporción en este tipo de tecnologías.

Revisemos un poco la evolución de las cifras de capacidad de generación. Si analizamos los datos del SING, de los 4.610 MW instalados al cierre de 2013, la matriz de este sistema prácticamente en su totalidad (99,2%) se explicaba por centrales a carbón (45,5%) y Gas Natural/Diesel (53,7%). En sólo 3 años, es decir, en el período 2014-2017, se construyeron 1.802 MW adicionales. Y un 47,6% de estos nuevos MW fueron en capacidad ERNC: Centrales solares fotovoltaicas (33,3%), Eólicas (11,2%) y Geotérmicas (3,1%). Además, un 65% de estas centrales ERNC pertenecen a compañías “no IPSA”. Por lo que efectivamente se introdujo mayor competencia al sector, uno de los objetivos planteados hace algunos años por el ex ministro Pacheco.

En relación a la capacidad que actualmente está en construcción en el Norte Grande, están los 375 MW de IEM (central a carbón de Engie Energía Chile), tres centrales solares fotovoltaicas que suman 138 MW y una planta termosolar de 110 MW que comenzaría a operar hacia fines de 2019. De las empresas eléctricas IPSA, sólo Engie está terminando de ejecutar un proyecto a carbón, y no descartamos que lo terminen vendiendo, considerando los planes de descarbonización impulsados por su matriz francesa.

La historia no es muy distinta si avanzamos hacia el sur. En tres años (entre 2014 y 2017) se construyó el equivalente al 17% toda la capacidad instalada en el SIC. Es más, un 76% de estos nuevos 2.538 MW de capacidad se compone por centrales solares (48,6%) y eólicas (26,9%). En cuanto a la infraestructura de generación eléctrica actualmente en construcción, una porción importante de los casi 1.600 MW que se están ejecutando es hidroeléctrica (1.000 MW). Pero hay que mirarlos con atención. Un 82% de esta capacidad hidro está enfrentando dificultades de ingeniería, sobrecostos y/o financiamiento (Alto Maipo, Los Cóndores y San Pedro). En este contexto, los 518 MW que se están construyendo en capacidad eólica y solar toman mayor relevancia. Por último, similar a lo que sucede en el SING, el 50% del total de MW en construcción no pertenecen ni a Colbún, ni a AES Gener, ni a Enel Chile.

Hace algunos años se hablaba que las ERNC en Chile eran casi “ciencia ficción” y terminaron siendo reales. En este sentido, existe el riesgo de que los niveles de precios de energía de la última licitación (US$32,5/MWh) tampoco sean “ciencia ficción” y terminen incluso siendo más bajos. Pero creo que para eso falta un tiempo y un escenario de ese tipo dependerá fuertemente del desarrollo de las tecnologías de almacenamiento de energía. Por ahora, conversando con actores de la industria de las ERNC, los proyectos se están evaluando con precios de energía de largo plazo en torno a los US$55/MWh. En mi opinión, este nivel de precio representa un gran desafío para las compañías del sector, en particular para aquellas que enfrentarán vencimientos de sus contratos de ventas de energía en el mediano plazo y que han presentado dificultades en renovarlos. ¿Existen riesgos al alza al escenario de precio de largo plazo? Sí, y entre estos destacan los servicios complementarios y tacos que eventualmente pueden generarse en los sistemas de transmisión.

En este contexto, creo que Enel Chile es una compañía que hoy se encuentra en una muy buena posición para competir en este “nuevo” mercado. Más aún después de la reestructuración que finalizó el 2 abril. Esto debido a que: (i) Consolida la totalidad de un negocio estable como el de distribución eléctrica; (ii) Consolida prácticamente todo el EBITDA que genera Enel Generación Chile (cuyo mix de generación es de los más atractivos del país); y (iii) Incorpora los activos de Enel Green Power Chile, lo que les permite crecer en ERNC.

Felipe Mercado
fmercado@dvacapital.com